En nuestra residencia, tu perro recibirá un trato familiar y personalizado, garantizando que se sienta como en casa en todo momento. Nos aseguramos de proporcionar ejercicio, juego y cariño a diario, adaptándonos a las necesidades específicas de cada perro para que disfrute de una estancia agradable y enriquecedora.
Disponemos de unas de las mejores instalaciones existentes, diseñadas con el máximo confort, limpieza e higiene como prioridad. Cada una de nuestras perreras está equipada con calefacción para asegurar una temperatura óptima durante los meses más fríos y bebederos automáticos que garantizan un suministro constante de agua fresca y limpia. Además, si el clima lo requiere y el animal es friolero, disponemos de abrigos para mantenerlo abrigado y cómodo.
Nuestros clientes caninos también tienen acceso a amplios parques donde pueden jugar libremente todo el día junto a otros perros (si el carácter lo permite), fomentando la socialización y el ejercicio. Además, contamos con dos piscinas especialmente diseñadas para que puedan refrescarse y divertirse durante el verano, proporcionando un alivio en los días calurosos y una oportunidad para actividades acuáticas que muchos perros disfrutan.
Disponemos de dos piscinas que se adaptan a cada perro. Por su tamaño, una de ellas es ideal para los más pequeños, además de aquellos perros que estén aprendiendo a nadar. La segunda piscina es más adecuada para los profesionales y amantes del agua.
Entendemos que los perros mayores requieren cuidados especiales, y nuestras instalaciones están adaptadas para proporcionar el máximo confort y atención médica necesaria. Nuestro equipo está capacitado para manejar las necesidades específicas de los perros senior, asegurando que disfruten de una vida plena y feliz en su vejez.
En resumen, en nuestra residencia nos dedicamos a ofrecer un entorno seguro, cómodo y estimulante para tu perro, asegurando que reciba la atención y el cariño que merece. Cada detalle de nuestras instalaciones y servicios está pensado para garantizar una experiencia excepcional para nuestros huéspedes caninos, haciendo que cada día esté lleno de alegría y bienestar.
Viniendo dentro del horario, no es necesario avisar para venir a realizar esa primera visita, pero te recomendamos que siempre que sea posible, vengas un día que haga buen tiempo para que ese primer paseo y visita sean lo más agradable posible para todos. La segunda parte del protocolo recomendado, consiste en quedarse unas horas con nosotros. La mayor parte de las veces se le deja a media mañana y se le recoge a media tarde. Son unas horas que destinamos a conocer la reacción del perro sin su dueño, para conocernos un poco más y si es posible, para que se relacione con algún compañero adecuado a su tamaño, edad y temperamento.
En nuestra cocina se preparan diariamente comida casera para combinar con los mejores piensos del mercado y hacer desde el primer día un menú apetecible a nuestros inquilinos, así que en la mayoría de las ocasiones, les damos de comer para testar también su estado de ánimo o sus gustos y por último aprovechamos a guardarle un rato (30-40 min. aprox.), en su habitación y así hacerle entender en la medida de lo posible, que se trata de un lugar de descanso y no un espacio de encierro.
Con esta adaptación conseguimos que el nivel de ansiedad del perro sea mínimo cuando finalmente le dejes en la residencia, haciendo que nos conozca a todos y tenga claro que vendrás a recogerle en cualquier momento.